
Volumen 3 de Miguel Serrano, el escritor
Olvidados de las costumbres más sencillas, hemos abandonado a este querido amigo que día y noche está aquí junto a nosotros y que nos dice, cuando aprendemos a escucharlo: No lamentéis el cambio de los climas, no améis los rostros externos, que se marchitan al igual que las montañas. Cuando suenan las campanas, despertando ecos trémulos en vuestros pechos, no emocionéis demasiado vuestros corazones, debéis recogerlos como palomas, y mirar al fondo, y escuchar de bruces las quietas voces de los siglos, que ahí hablan, y que solo ahí son ciertas…
(Página 183)

Las visitas de la Reina de Saba
Cuando la reina vino, yo estaba orando. Me esforzaba por repetir la sílaba Om, que representa el principio y el fin, la nota fundamental con que Brahma creó el mundo. Deberá ser pronunciada con el paladar, con los labios, con el pecho, con todo el cuerpo y, especialmente, con el corazón. Un suave escozor estaba empezando a insinuarse en mis dedos, tal como cuando mi mente se prepara para iniciar el paso a otro plano, el tránsito a una nueva dimensión. Recuerdo que afuera, lejanamente, se oían los cánticos acompasados de aquellos que llevan…
(Página 33)

Volumen 4 de Miguel Serrano, el escritor
Fue en 1951, lo recuerdo. En la pequeña ciudad de Montagnola, en la Suiza italiana, mirando las cumbres aún nevadas. Hermann Hesse tomó mis manos entre las suyas y se despidió diciéndome: «No creo que nos volvamos a ver».
Muchos años han pasado y, de nuevo, le he encontrado. Fue ahora en 1959. Había ido a Suiza a juntarme con mi familia que venía de la India desde Chile. ¿Cómo no visitar a Hermann Hesse en Montagnola?
En verdad esta visita es como una nueva reencarnación…
(Página 80)

El Cordón Dorado, hitlerismo esotérico
Recuerdo que cuando pregunté al profesor Jung, en su casa de Kusnacht, qué era Cristo para él, me respondió: «Es el Sí-Mismo (el Self), es el alma del hombre occidental». La gema gnóstica de su anillo era cristiana, pero de ese cristianismo cósmico y solar, al que nos hemos referido: el cristianismo de Meister Eckhart. Un cristianismo hiperbóreo. Jung agregó: «Trato de hacer posible para el hombre occidental la resurrección de Cristo dentro de sí mismo».
Al finalizar la época de Aries, el sacrificado es Rama, Apolo, Lucifer. Misterio antiguo, que permitirá al arquetipo…
(Página 168)